miércoles, 25 de noviembre de 2009

Pinocho Vs. La Naranja Mecánica.



¿Cuál es el punto de escribir una historia? Seguramente hay muchos factores que influyen en una persona para que decida sentarse a escribir. Quizá la razón más fuerte sea una necesidad de explorar la naturaleza humana, entrar en los sentimientos ajenos. Una historia es un viaje o un proceso donde, idealmente, podemos apreciar un cambio en los personajes. Los conocemos de cierta forma al principio, pero pasan por una serie de eventos que provocan que no pueden volver a ser como antes. Si la historia es lo suficientemente buena, tendrá el impacto necesario para crear también un cambio en nosotros. Personalmente, las dos historias que mayor impacto han tenido en mí, probablemente son Pinocho y la Naranja Mecánica. A continuación una comparación donde quiero demostrar que en esencia, estas dos historias son la misma

Pinocho fue escrito en 1883 por Carlo Collodi, escritor italiano. Vivió en la época de la unificación italiana, donde había un gran sentimiento nacionalista. Cuenta la historia de un títere viviente que busca ser un niño de verdad, pero sus acciones lo alejan cada vez más de lograrlo, ya que es irresponsable, ingenuo y manipulable. A lo largo de la historia, Pinocho se encuentra en situaciones donde debe tomar una decisión. Por lo general toma la decisión equivocada y sufre las consecuencias. El propósito de esto es marcar normas de conducta para los niños de aquella época. Las enseñanzas van desde no negarse a tomar la medicina, hasta no faltar a la escuela, no fumar, no decir mentiras, etc.

La Naranja Mecánica fue escrita en 1963 por Anthony Burgess, un escritor Inglés. En los años sesentas se producía un gran cambio cultural en el mundo occidental. Totalmente innecesario mencionarlo, nos lo han restregado toda la vida. Esta novela trata de un joven de quince años, violento y depravado, ‘malo’ por naturaleza. Es llevado a la cárcel, donde finge ser bueno, y es sometido a un tratamiento donde se le induce a reprimir sus impulsos violentos con malestar físico, sin embargo, su maldad interna persiste hasta que pasa por una serie de procesos que lo convencen de madurar y cambiar. Se tocan temas como la bondad o maldad, la libertad y los derechos del hombre.

La primera semejanza que encuentro es que ambas historias han sido adaptadas al cine interpretativamente. A lo que me refiero es que tanto Walt Disney como Stanley Kubrick utilizaron las historias para expresar distintas cosas. La historia de Disney varía demasiado, y se enfoca en cosas que para la historia original no son tan importantes, como el hecho de que la nariz de Pinocho crezca cuando dice una mentira. La mayoría de las personas relacionan a Pinocho con naríz grande, cuando en realidad esto solo sucede como dos veces en el libro. Por otro lado, en la versión de Stanley Kubrick, no se muestra el final del libro, donde Alex, después de salir del hospital, se encuentra a uno de sus viejos amigos después de mucho tiempo. Le dice que está casado y trabaja, y que decidió dejar atrás la violencia y drogas. Esto influye para que Alex decida madurar y actuar correctamente. Entonces, ambas historias han sido deformadas por la cultura popular.

Los personajes principales de estas historias son muy parecidos. Si bien Pinocho es ingenuo y se deja llevar por malas influencias, y Alex es malo de corazón, se podría decir que los dos son impulsivos e irresponsables. Los dos personajes están conscientes de su deber, en ambos casos es ir a la escuela y ser buenos hijos. A pesar de esto, por ser impulsivos ignoran sus responsabilidades y van por otros caminos. Esto les trae graves consecuencias, como prisión en ambos casos. Sin embargo, estas consecuencias, después de un largo tiempo, los llevan a generar la voluntad para ser buenos, responsables y maduros.

Ambos personajes se encuentran con la traición. Para Alex, son sus droogies quienes lo traicionan y lo entregan a la policía. Para Pinocho, son el gato y el zorro, quienes fingen ser sus amigos y lo engañan para quitarle su dinero. Si bien, uno es ingenuo y el otro malicioso, los dos tienen que sufrir gravemente por causa de la traición, lo cual pone en evidencia, de cierta forma, lo difícil de las relaciones humanas.

A los dos se les ofrece una manera de solucionar sus problemas. En la Naranja Mecánica, Alex, al estar en la cárcel, es cercano al padre, quien trata de enseñarle los valores de la Biblia, y así, convencerlo de actuar correctamente. Para Pinocho es el hada turquesa, quien le dice lo que tiene que hacer para ser un niño de verdad. Sin embargo, los personajes deciden tomar otros caminos. Alex solamente se interesa en salir de la cárcel para volver a ser como antes, y por eso decide tomar el tratamiento ‘Ludovico’, con el que saldría inmediatamente. Pinocho, aún convencido de hacer lo correcto, se deja llevar por los diferentes personajes que lo distraen de sus objetivos. En ambos casos, la falta de consciencia los aleja de solucionar sus problemas.
Al final de ambas historias, los personajes maduran y hacen lo correcto. Esta es otra forma de decir que se someten a la represión social. Los dos deben aprender a reprimir sus impulsos para funcionar en la sociedad. Podemos notar cómo esta presente la necesidad de aceptación, de ser aprobados, no por gusto, sino para dejar de sufrir. Alex y Pinocho sufren porque su manera de ser no es correcta, y el sufrimiento es el único factor que los motiva a cambiar. Por lo tanto, ni Anthony Burgess ni Carlo Collodi consideran la bondad como un elemento que se alcanza mediante la razón, sino mediante el sufrimiento y represión.

Esto trasciende la literatura y nos hace pensar en cómo funciona nuestro mundo. La sociedad tiene expectativas o normas de conducta, y quien no las satisface sufre, como podemos notarlo en las historias. Sin embargo, las convenciones sociales y el comportamiento general de las sociedades cambia, evoluciona, ¿por qué? Si las normas sociales fueran tan efectivas y necesarias, ¿no trascenderían las generaciones? Sin embargo no lo logran, y cosas que ahora son comunes, hace décadas eran inaceptables. Y, si la sociedad cambia, ¿quiénes son los responsables? ¿Serán acaso los impulsivos e irreverentes, que, al crecer en cantidad terminan siendo una mayoría? Si esto fuera cierto, entonces estas dos historias son también una mirada melancólica al futuro de los autores. Quizá, al retratar a estos personajes, trataban de retratar exactamente lo que no querrían ver plasmado en la sociedad futura, y sin embargo fue inevitable. Nuestra sociedad esta llena de Pinochos y Alex DeLarge.

En conclusión, tal vez el fondo de las historias sea distinto, en Pinocho se intenta educar a la sociedad italiana de aquella época, con pequeñas moralejas. En la Naranja Mecánica se trata de explorar el por qué del bien y el mal, si una persona puede cambiar o no. Sin embargo, el medio para expresar estas ideas es casi el mismo. Se podría decir que utilizan la misma historia para expresar distintos mensajes. La transformación del niño malo al niño bueno, por medio del sufrimiento causado por decisiones erróneas, es utilizada para marcar una manera de comportarse, o para explorar la maldad y la bondad del ser humano.

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