sábado, 12 de diciembre de 2009

Arte Callejero Paris.

Fotos tomadas en Paris.

































domingo, 29 de noviembre de 2009

For Those About To Rock!


Se encuentra en un escenario. Lleva una guitarra y está tocando el solo de Enter Sandman. Hay explosiones como parte del espectáculo. Baila. Más bien 'headbanguea', mientras su plumilla se deja llevar por la magia de sus dedos.
En el público, algunos hacen slam, mientras que otros mueven la mata al ritmo de su guitarra. Una chica se levanta la camisa y lo enseña todo. Él tiene que desviar la mirada, no por gusto, sino por obligación. Esta obligado a seguir rockeando. Espalda con espalda con el bajista, su Flying V ahora se encuentra sonando las últimas notas de la canción. Cuando toca la última cuerda por última vez, avienta su plumilla. Los asistentes al evento luchan por conseguirla.
Saca otra plumilla rápidamente. Comienza el inconfundible intro de Sweet Child O' Mine. La gente grita. Sabe que volviendo al camerino lo esperan mujeres, alcohol del caro, drogas. Sabe que más tarde volverá a la van con la banda, a seguir rolando por las carreteras. Al siguiente destino, con la radio a todo. Escuchando el Back In Black, una y otra vez. Y cuando lleguen a los hoteles, los destrozarán todos y cada uno. Y cuando encuentren a una mujer, ella les rogará estar con ellos.
El intro de Sweet Child O' Mine se prolonga. Está bien, la gente está al borde de las lágrimas por escuchar su canción favorita. Es hora del solo introductorio. Se prepara. Comienza a tocarlo. Las notas no salen. No se escucha nada. Nada mas que las notas del intro. Algo esta mal con la guitarra. Todos dejan de tocar. El intro se sigue escuchando. Desconectan todo. El sonido no desaparece. La gente ya no está. De hecho, la banda tampoco está. Ahora esta solo. Y las notas del intro de Sweet Child O' Mine se repiten hasta el infinito.
Despierta. Apaga la alarma. De nuevo el mismo sueño.

La realidad es muy distinta al sueño. La realidad es que hay cientos y cientos de chicos como él. Quizá varíe la intensidad y la frecuencia del sueño.

Un grupo de chicos, con los mismos gustos, tal vez el mismo sueño, deciden 'formar una banda'. Ensayan. Según su talento, 'coverearán' canciones de distintos niveles de dificultad. Incluso pueden llegar a componer algo. Desde la misma mierda de todos los días, hasta cosas geniales.
Es natural que al crear algo de lo que te sientes orgulloso, sientas el gusto, impulso e incluso necesidad de compartirlo, de darlo a conocer. Pero como siempre, las situaciones ideales se desvirtualizan. Dudo que las intenciones de muchos chicos 'con bandas' sean compartir su forma de coverear (pobremente, en la mayoría de los casos), los clásicos de Nirvana, Metallica y Creep de Radiohead. Siento que se pretende algo más allá.
Me caga hablar del 'sistema' porque te hace quedar como un fan de Olallo Rubio o algo así.. Pero a lo que quiero llegar es que cosas como Escuela de Rock, cualquier comentario en televisión o en el cine sobre Woodstock o los hippies, MTV, Olallo Rubio y la R&R, Guitar Hero, Rockband, etcétera, nos han hecho creer, o han intentado hacernos creer, que la música, y el rock en particular tienen un trasfondo que sobrepasa lo que escuchamos. Cuántas veces no hemos escuchado 'el rock es un estilo de vida'. Esto es cierto, si eres Sid Vicious, David Bowie, Iggy Pop, Morrissey, Lou Reed, o Mick Jagger.
No ignoro el hecho de que el rock ha tenido un gran impacto cultural, mínimo en el mundo occidental, y que en una pequeñísima proporción ha influido en hacernos lo que somos como sociedad globalizada. Pero estas ideas de 'actitud del rock' o 'sexo, drogas y rock n roll', honestamente, están cagadas si tienes 12 años y quieres sentirte único o especial.
Para conectar con las ideas anteriores.. Toda esta parafernalia que se presume del rock, la idea del rockstar, es lo que realmente mueve a muchos jovenes a empezar bandas, no esta necesidad natural de compartir un trabajo bien hecho. A algunos les funciona y podemos ver mini rockstars de 17 años, otros solo hacen el ridículo. La verdad es que no es difícil tocar unas quintas en la guitarra y atascarlas de distorsión.
Ir a un 'fest' de bandas de prepa es una experiencia curiosa. Independientemente del talento que puedan tener las bandas, nadie, además de los amigos de los de la banda les presta atención. Como no hay música popular, debido a que estan las bandas, la gente se dedica solo a chupar y embriagarse, se genera un ambiente nefasto. A esto, agrégale las actitudes 'quiero-ser-rockstar-a-como-dé-lugar' de los miembros de las bandas. Cierto, siempre se hace slam cuando alguien coverea a Metallica o cualquier otra cosa con distorsión. Después la gente se dispersa.
No soy el primero en decirlo: el rock está muerto. Hora de pasar a algo nuevo. Olvidemos la idea del rockstar, recordemos a quienes lo fueron, y fueron grandes. No más imitaciones, con Tokio Hotel y los Jonas Brothers tenemos suficiente. Es tiempo de dejar a un lado todo lo que conlleva la música, y concentrarnos en la música misma. Que la música nos inspire, pero no nos dicte lo que es ser un 'chico en onda'. No más leyendas del rock, no más ídolos. Que nuestros ídolos sean la creatividad, la inovación y el talento. Que si un chico (o chica, obviamente) toma una guitarra, un bajo, batería, saxofón, güiro, ukulele, sea por un auténtico afecto hacia la música, y no para aspirar a ser un rockstar.
Finalmente, me cagan las citas textuales y las 'frases célebres', pero creo que John Lennon lo puso bastante claro en 1970 con su canción God:
The dream is over, what can I say?
The dream is over, yesterday
I was, the dreamweaver, but now, I'm reborn
I was, the walrus, but now, I'm John
And so, dear friends, you just have to carry on
The dream is over!

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Pinocho Vs. La Naranja Mecánica.



¿Cuál es el punto de escribir una historia? Seguramente hay muchos factores que influyen en una persona para que decida sentarse a escribir. Quizá la razón más fuerte sea una necesidad de explorar la naturaleza humana, entrar en los sentimientos ajenos. Una historia es un viaje o un proceso donde, idealmente, podemos apreciar un cambio en los personajes. Los conocemos de cierta forma al principio, pero pasan por una serie de eventos que provocan que no pueden volver a ser como antes. Si la historia es lo suficientemente buena, tendrá el impacto necesario para crear también un cambio en nosotros. Personalmente, las dos historias que mayor impacto han tenido en mí, probablemente son Pinocho y la Naranja Mecánica. A continuación una comparación donde quiero demostrar que en esencia, estas dos historias son la misma

Pinocho fue escrito en 1883 por Carlo Collodi, escritor italiano. Vivió en la época de la unificación italiana, donde había un gran sentimiento nacionalista. Cuenta la historia de un títere viviente que busca ser un niño de verdad, pero sus acciones lo alejan cada vez más de lograrlo, ya que es irresponsable, ingenuo y manipulable. A lo largo de la historia, Pinocho se encuentra en situaciones donde debe tomar una decisión. Por lo general toma la decisión equivocada y sufre las consecuencias. El propósito de esto es marcar normas de conducta para los niños de aquella época. Las enseñanzas van desde no negarse a tomar la medicina, hasta no faltar a la escuela, no fumar, no decir mentiras, etc.

La Naranja Mecánica fue escrita en 1963 por Anthony Burgess, un escritor Inglés. En los años sesentas se producía un gran cambio cultural en el mundo occidental. Totalmente innecesario mencionarlo, nos lo han restregado toda la vida. Esta novela trata de un joven de quince años, violento y depravado, ‘malo’ por naturaleza. Es llevado a la cárcel, donde finge ser bueno, y es sometido a un tratamiento donde se le induce a reprimir sus impulsos violentos con malestar físico, sin embargo, su maldad interna persiste hasta que pasa por una serie de procesos que lo convencen de madurar y cambiar. Se tocan temas como la bondad o maldad, la libertad y los derechos del hombre.

La primera semejanza que encuentro es que ambas historias han sido adaptadas al cine interpretativamente. A lo que me refiero es que tanto Walt Disney como Stanley Kubrick utilizaron las historias para expresar distintas cosas. La historia de Disney varía demasiado, y se enfoca en cosas que para la historia original no son tan importantes, como el hecho de que la nariz de Pinocho crezca cuando dice una mentira. La mayoría de las personas relacionan a Pinocho con naríz grande, cuando en realidad esto solo sucede como dos veces en el libro. Por otro lado, en la versión de Stanley Kubrick, no se muestra el final del libro, donde Alex, después de salir del hospital, se encuentra a uno de sus viejos amigos después de mucho tiempo. Le dice que está casado y trabaja, y que decidió dejar atrás la violencia y drogas. Esto influye para que Alex decida madurar y actuar correctamente. Entonces, ambas historias han sido deformadas por la cultura popular.

Los personajes principales de estas historias son muy parecidos. Si bien Pinocho es ingenuo y se deja llevar por malas influencias, y Alex es malo de corazón, se podría decir que los dos son impulsivos e irresponsables. Los dos personajes están conscientes de su deber, en ambos casos es ir a la escuela y ser buenos hijos. A pesar de esto, por ser impulsivos ignoran sus responsabilidades y van por otros caminos. Esto les trae graves consecuencias, como prisión en ambos casos. Sin embargo, estas consecuencias, después de un largo tiempo, los llevan a generar la voluntad para ser buenos, responsables y maduros.

Ambos personajes se encuentran con la traición. Para Alex, son sus droogies quienes lo traicionan y lo entregan a la policía. Para Pinocho, son el gato y el zorro, quienes fingen ser sus amigos y lo engañan para quitarle su dinero. Si bien, uno es ingenuo y el otro malicioso, los dos tienen que sufrir gravemente por causa de la traición, lo cual pone en evidencia, de cierta forma, lo difícil de las relaciones humanas.

A los dos se les ofrece una manera de solucionar sus problemas. En la Naranja Mecánica, Alex, al estar en la cárcel, es cercano al padre, quien trata de enseñarle los valores de la Biblia, y así, convencerlo de actuar correctamente. Para Pinocho es el hada turquesa, quien le dice lo que tiene que hacer para ser un niño de verdad. Sin embargo, los personajes deciden tomar otros caminos. Alex solamente se interesa en salir de la cárcel para volver a ser como antes, y por eso decide tomar el tratamiento ‘Ludovico’, con el que saldría inmediatamente. Pinocho, aún convencido de hacer lo correcto, se deja llevar por los diferentes personajes que lo distraen de sus objetivos. En ambos casos, la falta de consciencia los aleja de solucionar sus problemas.
Al final de ambas historias, los personajes maduran y hacen lo correcto. Esta es otra forma de decir que se someten a la represión social. Los dos deben aprender a reprimir sus impulsos para funcionar en la sociedad. Podemos notar cómo esta presente la necesidad de aceptación, de ser aprobados, no por gusto, sino para dejar de sufrir. Alex y Pinocho sufren porque su manera de ser no es correcta, y el sufrimiento es el único factor que los motiva a cambiar. Por lo tanto, ni Anthony Burgess ni Carlo Collodi consideran la bondad como un elemento que se alcanza mediante la razón, sino mediante el sufrimiento y represión.

Esto trasciende la literatura y nos hace pensar en cómo funciona nuestro mundo. La sociedad tiene expectativas o normas de conducta, y quien no las satisface sufre, como podemos notarlo en las historias. Sin embargo, las convenciones sociales y el comportamiento general de las sociedades cambia, evoluciona, ¿por qué? Si las normas sociales fueran tan efectivas y necesarias, ¿no trascenderían las generaciones? Sin embargo no lo logran, y cosas que ahora son comunes, hace décadas eran inaceptables. Y, si la sociedad cambia, ¿quiénes son los responsables? ¿Serán acaso los impulsivos e irreverentes, que, al crecer en cantidad terminan siendo una mayoría? Si esto fuera cierto, entonces estas dos historias son también una mirada melancólica al futuro de los autores. Quizá, al retratar a estos personajes, trataban de retratar exactamente lo que no querrían ver plasmado en la sociedad futura, y sin embargo fue inevitable. Nuestra sociedad esta llena de Pinochos y Alex DeLarge.

En conclusión, tal vez el fondo de las historias sea distinto, en Pinocho se intenta educar a la sociedad italiana de aquella época, con pequeñas moralejas. En la Naranja Mecánica se trata de explorar el por qué del bien y el mal, si una persona puede cambiar o no. Sin embargo, el medio para expresar estas ideas es casi el mismo. Se podría decir que utilizan la misma historia para expresar distintos mensajes. La transformación del niño malo al niño bueno, por medio del sufrimiento causado por decisiones erróneas, es utilizada para marcar una manera de comportarse, o para explorar la maldad y la bondad del ser humano.